Nuestro BBK Live Festival
• Autor: Auricular Digital • Publicado el 11 jul, 2011 • Categoría: ConciertosOs vamos a contar cómo hemos vivido el BBK Live Festival que cerró el sábado con el triunfo absoluto, según la mayoría de crónicas, de los Black Crowes. Nosotros subimos a Kobetamendi, monte cercano a Bilbao donde se celebra el acontecimiento, durante las jornadas del jueves y viernes. Teníamos pase VIP para los 3 días aunque sólo frecuentamos la zona exclusiva el primer día, con incursiones a la campa general para los conciertos de Blondie y Coldplay. El viernes nos quedamos disfrutando de la compañía de los “subvip”, hartos de los barridos de frecuencias del día anterior por la presencia del Lehendakari Patxi López que nos dejaron sin cobertura en el móvil. Así como de personajes ficticios y estrambóticos como Mario Vaquerizo, el marido de Alaska. Que vuelva Paco Clavel!
Desde la “azotea” de acceso restringido, entre mojito a 2€ y cubata a 3€ (a mitad de precio que fuera de allí), pudimos escuchar la actuación de los Beady Eye. Sonaron planos y monótonos, sin apenas momentos álgidos. Grises y repetitivos como su cantante, el ínclito Liam Gallagher, que sigue fiel a su parka verde (se la quitará algún día de una puta vez?), a su pelo “beatle tazón” y a sus poses de chuleta de tres al cuarto con sus manos detrás de la espalda. Aburrido a más no poder.
Después abandonamos nuestro privilegiado “castillo” para ver de cerca a Blondie en el escenario 2. El sabor de boca que nos dejaron fue un tanto agridulce. Una banda con un lugar destacado en la historia de la música que ya no aporta demasiado en un festival de este tipo. Mezclaron sus últimos temas con los éxitos por los que son mundialmente reconocidos: Call Me, The Tide Is High, One Way Or Another, Hanging On The Telephone, Maria y Heart Of Glass. Hits que mezclados en el repertorio con el resto parecen inconexos como si fueran de distintas bandas. La sección instrumental cumplió y sonó compacta. Desentonó un tanto Debbie Harry, racaneando su voz para evitar notas agudas y sostenidas. La que fuera una sex symbol del rock, salió con una especie de mono anaranjado poco favorecedor que parecía robado a un preso de Guantánamo. Nuestro premio “una retirada a tiempo es una victoria” para Blondie.
A destacar cuando intercalaron el Fight For You Right de los cachondos Beastie Boys en Rapture:
Terminamos la jornada con el nombre más importante y de mayor peso del festival: Coldplay. Leídas muchas de las alabadoras crónicas posteriores, creemos que hay cierta complacencia o falta de crítica en ellas. En nuestra opinión le faltó intensidad y su duración fue realmente reducida para ser el principal reclamo y el más caro para ver (60€ la entrada del jueves, 55€ viernes y sábado). El setlist que interpretaron es el que está siendo habitual en estos festivales de verano en la banda de Chris Martin, por lo que la culpa la podemos repartir entre la elección de algunas de esas canciones y lo adecuado para este tipo de eventos. Coldplay nos gusta y el show en general estuvo bien, con momentos que nos hicieron vibrar, pero a un grupo de primera división mundial les exigimos lo máximo, de ahí nuestra crítica. Nuestra “decepción” festivalera va para ellos.
La anécdota final del día: para bajar del monte Kobetas hay un servicio gratuito de autobús, diferenciado también por los pases. El VIP que teníamos nos daba derecho a coger el bus VIP y por tanto menos cola. Dio la casualidad que delante nuestro estaba Xabi Alonso, futbolista del Real Madrid y de la Selección Española. Ganan mucho dinero y se deben al público pero pudimos comprobar su paciencia. En el breve espacio de tiempo de apenas 5 minutos, tuvo que hacerse un sinfín de fotos con otros tantos aficionados. Reflexión personal: es el peaje de la fama pero yo no sé si estará dispuesto a estar permanentemente expuesto al ojo público.
El viernes empezó nuestra sesión bien pronto. A primera hora estábamos tostándonos al sol con Zarama en el escenario 1, el que habían ocupado Coldplay el día anterior. 35 minutos aproximadamente de actuación y poco público a esas horas de la tarde pero que resultaron entretenidos. Mezclaron temas propios con versiones del Bring A Little Lovin que popularizaron Los Bravos y Eskizofrenia de Eskorbuto con el My Generation de los Who. La premura de tiempo se llevó por delante a su popular Iñaki Ze Urrun Dagoen Kamerun? Acabaron con Bildur Naiz. A un servidor le hubiera encajado mejor como broche final Bihotzak Sutan que incomprensiblemente se quedó fuera. En cualquier caso, nuestro premio “la veteranía es un grado” para ellos.
Este video es de su concierto en Fiestas de Bilbao hace un par de años:
Después llegaron The Noisettes que sonaron muy bien con su cantante de color al frente. Un buen set con sabor a soul sesentero. Hace un tiempo ya nos hicimos eco en el blog de una versión que hicieron de los Killers y nos confirmaron sus buenas maneras. Terminaron con su éxito Never Forget You.
A los The Mars Volta les seguimos desde la sombra en la ladera frontal al escenario, y menos mal. Ahora parece que hacer ruidos extraños y extravagantes con la guitarra le llaman también psicodelia. No dudo de que sean buenos músicos y que tengan seguidores que les entienden, para eso están hechos los colores, pero me parecieron un auténtico suplicio. Lo siento, pero no pude digerir su actuación. Con el primer plato me bastó y me sobró.
A TV On The Radio les seguímos en la lejanía y nos dedicamos a esperar a que Vetusta Morla aparecieran en escena. No logramos entender la gran eclosión que han tenido en estos últimos años pero queríamos darles una oportunidad y presenciar en primer plano la respuesta del público. Y la verdad es que nos dejaron más o menos igual que antes de verles. Algunos instantes instrumentales a la hora de finalizar sus canciones nos llamaron más la atención pero sin llegar a impactarnos. Recurrieron a una especie de bidón de aceite para coches como si fuera un bombo al que golpear con una tapa metálica o con lo que sea, que aportaba un elemento distinto y un recurso para descargar energía, pero poco más. La voz del cantante en cualquier caso es el factor determinante, supongo. A sus fans les encantará, al resto lo contrario. Como me encuentro entre estos últimos, su timbre de voz no me resulta agradable de escuchar. Así que seguimos sin entender el secreto de su éxito.
En el escenario 2 irrumpieron fuertes Kasabian, con Club Foot y 2 de mis preferidas, Where did all the love go? y Underdog (que sonaba en el final de los créditos de la película Ladrones de Mat Dillon). Mantener el nivel con estos 2 temazos es difícil pero más o menos lo lograron entre sus más acérrimos. Me parecen un buen grupo pero les falta algo para que me terminen de convencer. Su show fue de los destacados de todas formas, terminando con un Fire apoteósico.
En este enlace podéis ver con más calidad esos 2 momentos de los que hablaba.
El escenario principal recibía a Suede, los sustitutos de última hora de la díscola Amy Winehouse. Tenían una gran ocasión para demostrar el fondo de armario de la discografía que atesoran y bien que la aprovecharon. Encadenaron una canción detrás de otra sin pausas, y sonaron potentes y sólidos. Brett Anderson no paró de botar y animar al respetable, además de sus característicos pasos sobre el escenario agitando el micro con una destreza marca de la casa. De aspecto muy similar a sus años mozos, (ahora tiene 43), demostró que sigue cantando a un gran nivel y que es un auténtico rock star, ya sea delante de 30.000 personas como ocurrió el pasado viernes, o en recintos con menor afluencia como hace unos años cuando le vimos con su proyecto The Tears en el Kafe Antzokia de Bilbao. La misma actitud y la misma energía en ambos eventos. Suede completó un gran concierto y seguro que sorprendieron positivamente a más de uno.
Nuestra noche terminó con Kaiser Chiefs ya que ver a !!! (pronunciése chk,chk,chk) se nos antojaba demasiado tarde. Anteriormente les habíamos visto como teloneros de U2 en Donosti cuando sólo tenían un disco en el mercado. Su mejor trabajo, Employment, al que 3 discos después no han podido superar. Siempre que se suele hablar de ellos sale a relucir la palabra hooligan, y es cierto que algunos de sus temas cantados por el simpático Ricky Wilson tienden a himnos de ese corte. El concierto no estuvo mal pero no fue algo excelso como he leído en alguna que otra crónica. No pasará a la historia.







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